miércoles, 9 de mayo de 2012

ESCUCHAR DESDE EL CORAZÓN

Si el corazón no está dispuesto a escuchar los oídos son la tumba de las palabras. Dice Silvio Rodríguez en su "Canción de Navidad":
Mi canción no es tan sólo 
de quien pueda escucharla, 
porque a veces el sordo 
lleva más para amarla. 
Se refiere al sordo físico no al "metafórico", que a ese sí que no habrá nadie que lo haga oir. Para profundizar un poco en esto de la escucha desde el corazón tal vez te interese leer el siguiente artículo:
¿Sabes escuchar con el corazón? 
La importancia de la comunicación emocional. “Los pensamientos humanos son aguas profundas; el que es inteligente los capta fácilmente” (Proverbios 20:5). ¿Quieres conocer uno de los mitos especialmente desagradables que impide a muchas personas experimentar los enormes beneficios de una comunicación eficaz? En algún momento a lo largo del camino esas personas se convencen de que la verdadera comunicación se logra una vez que entienden las palabras de la otra persona. Creen que la comunicación eficaz equivale a la comprensión precisa de las palabras y las frases que escuchan. En realidad, la buena comunicación es mucho más que eso. La verdadera comunicación por lo general se alcanza cuando cada una de las personas comprende las emociones que están por debajo de las palabras que se dijeron. Por lo general la gente se siente más comprendida, cuidada y vinculada, cuando la comunicación enfoca sus emociones y sentimientos, en lugar de tomar en cuenta solamente sus palabras o pensamientos. Esta es la magia de la comunicación eficaz. Nuestra meta debe ser ir más allá de las palabras pronunciadas, y captar la pepita de oro emocional que está por debajo de ellas. Es mucho más importante descubrir y ocuparnos de las emociones que están por debajo, antes que decir trivialidades sobre las palabras que escuchamos. Pregúntate lo siguiente: “¿Cuál es el efecto emocional de esas palabras?” No solamente: “¿Cuáles fueron las palabras que acabo de escuchar?” Supongamos que una esposa dice: – Creo que nuestros hijos no deben ir a una escuela pública. Me parece que deberíamos educarlos en casa. ¿Qué quiso decir? Piensa atentamente en las dos oraciones. La mujer no usó palabras “emocionales”, todas fueron palabras “racionales”. Si su esposo responde: – ¿De manera que piensas que nuestros hijos no deben ir a la escuela pública? El esposo en realidad no captó lo esencial Reflejó con precisión las palabras que ella acaba de pronunciar, pero no tiene idea de su verdadera preocupación. ¿Y si en cambio presta atención a las emociones que encierran esas palabras? ¿Qué sucedería si él escuchara el corazón de su esposa: “Estás diciendo que estás muy preocupada por nuestros hijos? ¡Ahora sí!” Esta vez la entendió. Escuchó más que las palabras; escuchó los sentimientos de su esposa, su verdadera preocupación. Percibió el mensaje emocional: el temor que siente por sus hijos. Muchas personas quedan atrapadas en la danza del miedo precisamente en este punto. Usan palabras “racionales” para referirse a sus acciones, en lugar de hablar acerca de sus sentimientos o de sus preocupaciones más profundas. Quedan atascadas hasta que por fin aprenden a percibir la pepita de oro emocional. Cuando descubren cómo ir más allá de los pensamientos y las opiniones, y logran captar las emociones que están por debajo, entonces se liberan. Alcanzan el nivel de los verdaderos intereses y de la experiencia emocional profunda. 

Tú me importas 
Cuando hacemos un esfuerzo por encontrar la pepita emocional, decimos a nuestros amigos, colegas, parientes: “Me interesa saber cómo sientes. Tus emociones me importan”. Y cuando nuestros seres queridos reciben este mensaje, sienten que los apreciamos de verdad. Se sienten amados. Cuando no comunicamos esto, la otra persona no se sentirá amada, aun en el caso de que hayamos entendido las palabras que pronunció. La comunicación se desgastará hasta detenerse. Muchos de nosotros –en especial los varones– tenemos problemas con esto. Los hombres acostumbramos a pensar de una manera lineal: nada de irse por las ramas, hay que ir al grano. Queremos resolver un problema y completar una tarea, no queremos ocuparnos de las emociones. Solo nos preocupa encontrar la manera de “arreglar el asunto”. Sin embargo, si no escuchamos ni respondemos a las emociones, toda la ingeniería del mundo será incapaz de conducirnos hasta el verdadero problema. Solo cuando logramos entender las emociones podemos comenzar, de manera eficiente, con la tarea de resolver el problema. El verdadero mensaje muchas veces está en las emociones que hay por debajo de las palabras La comunicación eficaz se resume en escuchar y hablar con el corazón. Cuando alguien siente que sus emociones son comprendidas, percibe que la otra persona se interesa por ella. Es muy distinto de escuchar al otro con la mente, es decir, observando únicamente el contenido de las palabras, sin prestar atención a las emociones. La meta de la comunicación eficaz es comprender el mensaje emocional del que habla. Debes preguntarte: “¿Qué está sintiendo esta persona?” Tomado del libro: El ADN de las relaciones de Editorial Tyndale House

sábado, 5 de mayo de 2012

BLA BLA BLA OTRO CUENTO MÁS

Sin palabras... Porque algunos ya hablan demasiado. ¡¡Y ya estamos hartos de tanto cuento!!

Sé todos los cuentos. León Felipe.

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

jueves, 19 de abril de 2012

!REPSOL NO ES ESPAÑA, NI YPF ARGENTINA!

Creo que el artículo de Juan Torres que coloco a continuación deja claro el asunto... Cada vez estoy más convencido de que los políticos toman a los ciudadanos por tontos: Rajoy a los españoles, sus declaraciones no deja lugar a dudas, y la Kirchner, posiblemente, también a los argentinos –ya veremos en que queda el arrebato patriótico y nacionalizador con YPF, si no vienen los chinos y se llevan el pastel p'a China–.

Repsol no es España
Juan Torres López. 17 de abril de 2012

La única manera de entender las razones que provocan el furor con que el gobierno español, los medios de comunicación y tantos tertulianos de toda laya defienden a Repsol no puede ser otra que comprobar el amplio listado de ex autoridades del Estado, incluyendo actuales ministros, que han estado en su nómina, las miles de páginas y horas de su publicidad que financian a los medios y quién sabe qué otro tipo de influencias más inconfensables e inconfesadas.

Defender la españolidad de Repsol es algo demasiado forzado y olvidar que los que ahora lo hacen con tanto ímpetu fueron, en su gran mayoría, los que promovieron y llevaron a cabo la privatización de empresas que entonces sí que eran efectivamente españolas, no solo porque la totalidad o la inmensa mayoría de su capital era español, lo que quizá incluso sea lo de menos, sino porque la estrategia empresarial que perseguían respondía a intereses nacionales y no globales que apenas si repercuten en el progreso de España y en el bienestar de sus ciudadanos.

Desde que fue privatizada, Repsol tiene su cerebro y su alma puestos en otros lugares e intereses y no se puede decir que haya sido España en su conjunto quien se haya beneficiado de su actividad empresarial. Utiliza paraísos fiscales para tratar de tener aquí la menor carga fiscal posible, ha destruido empleo y a docenas de pequeñas y medianas empresas española al someterlas a condiciones de pagos draconianas a pesar de que cuenta con abundantes recursos financieros y liquidez suficientes.

Es por ello una perversión inaudita que el gobierno y ex políticos en su nómina salgan a defenderla y que no dijeran nada cuando Repsol actuaba de esa manera lesiva para la economía nacional.

Y si la actuación en España de Repsol ha resultado tan escasamente beneficiosa para nuestros intereses nacionales su comportamiento en el exterior resulta sencillamente vergonzoso y justifica que los españoles “de bien y como Dios manda”, por utilizar la expresión que tanto le gusta a Mariano Rajoy, hubieran condenado hace tiempo sus desmanes y tropelías, especialmente, por cierto, en las tierras que en los discursos oficiales tanto alabamos considerándolas como nuestras hermanas. En Ecuador, Bolivia y otras latitudes ha provocado grandes daños medioambientales y sociales y vulnera constantemente los derechos humanos de pueblos enteros, generando una ingente deuda ecológica allí donde actúa. Como otras multinacionales, que en realidad no tienen Patria alguna, Repsol ha promovido gobiernos totalitarios con los que poder llegar a acuerdos que la exonerasen de pagar impuestos y cuando otros dignos y con vergüenza se lo han exigido ha puesto el grito en el cielo y recurrido a su españolidad, como ahora, para recabar el apoyo de gobiernos y medios de comunicación.

¿Dónde estaban entonces los defensores del libre mercado y la competencia, de la justicia, la libertad y los derechos humanos?

En Argentina, como en otros países, Repsol utiliza las respectivas filiales nacionales, como hacen todas las empresas multinacionales, para fijar los llamados “precios de transferencia” (artificialmente bajos para hacer que aparezcan pérdidas allí donde conviene y beneficios en donde pueden conseguir tratamiento fiscal y condiciones políticas más favorables). Y en lugar de orientar la explotación de los recursos nacionales hacia el abastecimiento interno que cubra las necesidades de la población y satisfaga los respectivos intereses nacionales, se utiliza como parte de una estrategia de maximización de beneficios global que, entre otras cosas, pasa por considerar al petróleo, y al resto de las materias primas, como una commodity, es decir, no solo un bien orientado a la producción y el consumo sino, sobre todo, a su utilización como activo financiero para especular con él en los mercados.

Confundir los intereses de Repsol con los de España es un insulto a la inteligencia de los españoles. Ni es española por la composición de su capital -mayoritariamente en manos de intereses extranjeros-, ni por la estrategia empresarial que persigue ni, como he dicho, porque beneficie principal o sustancialmente a las familias o empresas españolas. Más bien todo lo contrario.

Y la defensa numantina que ahora quiere hacer de Repsol el gobierno resulta verdaderamente patética y vergonzosa cuando día a día se somete sin más a los mercados, a los bancos que han provocado la crisis, a los grandes grupos empresariales y al gobierno alemán que impone medidas totalmente lesivas para los intereses españoles. ¡Eso sí que merecería una respuesta valiente y patriota por parte de nuestro gobierno y de los medios de comunicación!

Lo que está haciendo el gobierno es patético y se debe decir claramente: no está defendiendo los intereses de España y de sus ciudadanos, como dice, sino de una gran empresa a la que España, el bienestar de su población o la situación de las empresas que verdaderamente están aquí tratando de sacar adelante la actividad y el empleo sin gozar del apoyo y los privilegios de Repsol, le importan un rábano en el día a día de sus actuaciones

Ya está bien de tanto teatro y de tanta sumisión ante los grandes. Lo que necesitamos en España no son precisamente repsoles que se dediquen a ganar dinero a espuertas en Argentina y otros países a base de mal explotar sus recursos, de evadir impuestos y expatriar beneficios a paraísos fiscales, sino un gobierno digno que se plante ante quienes de verdad están llevando a la ruina a la economía española.

jueves, 5 de abril de 2012

LOS NUEVOS CRUCIFICADOS

Este año viene la cruz en forma de tijera, de recortes laborales y de derechos de los trabajadores. Los caifás y los pilatos actuales, al igual que hace 2000 años, exijen sacrificios humanos. Los caifás, porque piensan que "más vale que muera un hombre –o dos, o tres, o...–" por los mercados, a que estos se pongan nerviosos y hundan al Estado; los pilatos, porque se lavan las manos ejecutoras aduciendo que son circunstancias impuestas e imposibles de eludir. Los nuevos crucificados son los de siempre, en los calvarios siguen dibujándose las mismas siluetas sufrientes; mientras, los caifás y los pilatos celebran en palacio, brindando con buenos vinos, lo acertado de su decisión. La historia se repite, y se actualiza, cada viernes santo, que para algunos dura todo el año.

martes, 3 de abril de 2012

SENCILLAMENTE COMPLICADOS

Hay personas que tienen muy desarrollado el arte de complicarse la vida: un pequeño paso se convierte en una difícil danza, un punto en una interrogante, una frase en un discurso... ¡Quisieran ser más sencillos, pero les resulta tan complicado...!

domingo, 1 de abril de 2012

SENCILLAMENTE POBRE

Confundimos con demasiada facilidad pobreza con sencillez, pero resulta que hay pobres que se complican la existencia (o viceversa, a veces no se sabe bien cuál es la causa primera) y otros, en cambio, viven la pobreza como una opción para simplificar su mundo, y simplificarse a sí mismos.

lunes, 12 de marzo de 2012

LA CUARESMA Y EL AJUSTE

Todos los caminos conducen a la santidad, ya sean religiosos o económicos; o al menos es eso lo que quiero pensar... Sin embargo, hay personajes que no alcanzarán nunca la santidad porque de "ayuno y abstinencia" saben poco, por no decir nada. Lee sino el interesante comentario de un periodista español, Vicenç Navarro, sobre un artículo publicado en New York Times "A Banker’s Secret Wealth".
La banca, el fraude fiscal y el New York Times
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 21 de octubre de 2011
Este artículo critica la falta de cobertura de temas de fraude fiscal por parte de los medios de mayor difusión del país, resultado de la enorme influencia que la banca tiene sobre tales medios, siendo la banca y los banqueros algunos de los que contribuyen más a tal fraude.


El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente  del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, además de en España. En EEUU el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EEUU y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el Presidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín.

Una discusión importante de tales artículos es el ocultamiento por parte de Emilio Botín y de su familia de unas cuentas secretas establecidas desde la Guerra Civil en la banca suiza HSBC. Por lo visto, en las cuentas de tal banco había 2.000 millones de euros que nunca se habían declarado a las autoridades tributarias del Estado español. Pero, un empleado de tal banco suizo, despechado por el maltrato recibido por tal banco, decidió publicar los nombres de las personas que depositaban su dinero en dicha banca suiza, sin nunca declararlo en sus propios países. Entre ellos había nada menos que 569 españoles, incluyendo a Emilio Botín y su familia, con grandes nombres de la vida política y empresarial.

Según el New York Times, esta práctica es muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme. Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español (incluido el central y los autonómicos) no ingresa. Esta cantidad, por cierto, casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado del Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Y una de las causas de que no se recojan es precisamente el fraude fiscal realizado por estos colectivos citados en el New York Times. El resultado de su influencia es que el Estado no se atreve a recogerlos. En realidad, la gran mayoría de investigaciones de fraude fiscal de la Agencia Tributaria se centra en los autónomos y profesionales liberales, cuyo fraude fiscal representa –según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español- sólo el 8% del fraude fiscal total.

Es también conocida la intervención de autoridades públicas para proteger al Sr. Emilio Botín de las pesquisas de la propia Agencia Tributaria. El caso más conocido es la gestión realizada por la ex Vicepresidenta del Gobierno español, la Sra. De la Vega, para interrumpir una de tales investigaciones. Pero el Sr. Botín no es el único. Como señala el New York Times, hace dos años, César Alierta, presidente de Telefónica, que estaba siendo investigado, dejó de estarlo. Como escribe el New York Times con cierta ironía, “el Tribunal desistió de continuar estudiando el caso porque, según el juez, ya había pasado demasiado tiempo entre el momento de los hechos y su presentación al tribunal”. Una medida que juega a favor de los fraudulentos es la ineficacia del Estado así como su temor a realizar la investigación. Fue nada menos que el Presidente del Gobierno español, el Sr. José Mª Aznar, que en un momento de franqueza admitió que “los ricos no pagan impuestos en España”.

Tal tolerancia por parte del Estado con el fraude fiscal de los súper ricos se justifica con el argumento de que, aún cuando no pagan impuestos, las consecuencias de ello son limitadas porque son pocos. El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Artur Mas, ha indicado que la subida de impuestos de los ricos y súper ricos tiene más un valor testimonial que práctico, pues su número es escaso. La solidez de tal argumento, sin embargo, es nula. En realidad, alcanza niveles de frivolidad. Ignora la enorme concentración de las rentas y de la propiedad existente en España (y en Catalunya), uno de los países donde las desigualdades sociales son mayores y el impacto redistributivo del Estado es menor. Los 44.000 millones de euros al año que no se recaudan de los súper ricos por parte del Estado hubieran evitado los enormes recortes de gasto público social que el Estado español está hoy realizando.

Pero otra observación que hace el New York Times sobre el fraude fiscal y la banca es el silencio que existe en los medios de información sobre tal fraude fiscal. Tal rotativo cita a Salvador Arancibia, un periodista de temas financieros en Madrid, que trabajó para el Banco Santander, que señala como causas de este silencio el hecho de que el Banco Santander gasta mucho dinero en anuncios comerciales, siendo la banca uno de los sectores más importantes en la financiación de los medios, no sólo comprando espacio de anuncios comerciales, sino también proveyendo créditos –aclara el Sr. Salvador Arancibia- “….medidas de enorme importancia en un momento como el actual, donde los medios están en una situación financiera muy delicada”. De ahí que tenga que agradecer al diario que se atreva a publicarlo, porque hoy, artículos como los que publica el New York Times y el mío propio, no tienen fácil publicación en nuestro país. Es lo que llaman “libertad de prensa”.