jueves, 15 de abril de 2010

LA VOCACIÓN DE LOS HIJOS


¡Las sorpresas que nos da la vida!... Una, no muy agradable al principio, tengo que confesarlo, es cuando los hijos deciden –por su propia cuenta y riesgo (¡qué mal suena esto a los padres!)– lo que quieren ser "de mayores" y que eso esté a años luz de lo que se había pensado-planificado desde el centro de operaciones paternomaternal. Las luchas son continuas para intentar encauzar y llevar a buen puerto –casi siempre de carácter económico y de prestigio social– las aspiraciones vocacionales de nuestros pupilos, pero hete ahí que, si estamos a la escucha no violenta de sus coranzoncitos, y apoyamos y damos seguridad a sus proyectos, casi seguro que nos descubrirán nuevos territorios y capacidades vedadas a los ancestrales miedos protectores que nos atrofian.