viernes, 9 de mayo de 2008

YA SE VEÍA VENIR...

Cuando las empresas sólo piensan en "llenarse los bolsillos" lo antes posible, se crean modelos de desarrollo con "pies de barro" y, por supuesto, insostenibles medioambientalmente e injusto en la redistribución de los beneficios. Ahora, aquellos que se han forrado privadamente con el ladrillo, se echan a llorar porque hay crisis en la construcción y exigen al gobierno de turno que les "ayude", con el dinero de todos los contribuyentes, a capear –muy torera la palabra– esta época de vacas flacas. ¿Estamos locos o somos gilipollas? ¡Se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas! Negocio redondo.