lunes, 28 de abril de 2008

GÉNESIS DEL HUMOR INTELIGENTE

Charla-coloquio mantenida en La Alcaicería, Orihuela, con motivo de mi exposición " A Veces", tiras de humor algunas de las cuales aparecen aquí.

1. A MODO DE PRESENTACIÓN.

En primer lugar tengo que decir que cuando hable de humor me estaré refiriendo al humor gráfico, aunque muchas de las cosas que se digan sean perfectamente válidas para el humor en general. También utilizaré indistintamente los términos humor y comicidad, aunque según los expertos en estos quehaceres, no se refieren a lo mismo.
En segundo lugar os pido un poco de ayuda. Ayuda para que esta charla-coloquio sea menos charla y más coloquio; sea más “investigación de campo” junto a vosotros y menos dogmatismo y disertación filosófica. Para lograr este objetivo me gustaría que todos los que estamos aquí nos remitamos a nuestra experiencia con el humor, y más concretamente a los estados afectivos despertados en vosotros por las tiras cómicas vistas en la exposición. Pensemos, pues, por un momento:

— ¿Por qué me he reído al contemplar tal o cual tira? — ¿Cuál ha sido la tira que más me ha impactado? ¿Por qué? (Aspectos estéticos, existenciales, racionales...) ¿Considero esta tira también la más divertida? (Si coinciden comicidad y reflexión, quiere decir que el humor es un proceso racional) — ¿Cuál ha sido la tira que menos me ha gustado? ¿Por qué? (Porque no se entiende, lo que evoca no se considera cómico, no se está de acuerdo con la propuesta... Ver si el rechazo es intelectual, visual, visceral, ideológico... En este último caso, ¿Me río más con lo que me es afín que con lo que me es antagónico; por ejemplo, si soy de izquierdas me río más con los chistes que critican a la derecha, y viceversa? ¿Se da esta situación en la prensa?)

Espero algunas respuestas del público.

2. BREVE APROXIMACIÓN AL SIGNIFICADO DE LAS TRES PALABRAS BÁSICAS: GÉNESIS-HUMOR-INTELIGENTE.

Acudamos al diccionario de la RAE (Real Academia de la Lengua) para que nos ilustre acerca de estos términos.
GÉNESIS. De entre las varias acepciones nos quedamos con: “1) Origen o principio de una cosa. 2) Serie encadenada de hechos y de causas que conducen a un resultado”. Como elemento compositivo (—génesis) nos quedamos con el significado “proceso de formación”. De este modo, cuando se hable de humorogénesis o génesis del humor, nos estaremos preguntando sobre el proceso por el que acontece el humor y no por su origen en la historia, con otras palabras, de cómo surge y no de cuándo surge. Pero sí me gustaría hacer en estos momentos un breve comentario sobre este punto del “cuándo”. Yo creo que lo cómico surge con el propio homo sapiens; para mí es inconcebible un sapiens sin humor, por eso yo haría la ecuación homo sapiens = humor sapiens, o lo que es lo mismo, hombre inteligente = humor inteligente. Pasemos a ver el significado de estas dos palabras.
HUMOR. La acepción que más nos puede interesar es la que sigue: “Estado afectivo que se mantiene por algún tiempo”.
INTELIGENTE. Este término nos remite a INTELIGENCIA, de la que resaltamos los siguientes significados: “1) Capacidad de entender o comprender; 2) Sentido en que se puede tomar una sentencia, dicho o expresión”. Y destacaría ENTENDER como ese “tener idea clara de las cosas; comprenderlas”.
Antes de intentar explicar la génesis de algo, habrá que saber de qué “algo” se trata. Veamos en primer lugar qué es eso del “humor inteligente”.

3. HUMOR INTELIGENTE.

Juntando los significados de ambos términos se obtendría lo siguiente, “Estado afectivo transitorio ocasionado al comprender una cosa”. Pero seamos honestos, esto nos dice bien poco acerca de lo que es el humor inteligente tal y como nosotros lo “sentimos”. Una definición así es tan neutral que ni tan siquiera arroja luz sobre si el “estado afectivo” del que hablamos es positivo o negativo (cabreo, mal humor, miedo, alegría, euforia, tristeza...); y el “comprender una cosa” tampoco es un dato estrictamente humorístico (se puede comprender el significado físico de una ecuación matemática y causar una enorme alegría, y no creo que esto tenga nada de cómico). Para acercarnos a una frase cuyo significado recoja lo que “sabemos y sentimos” acerca del humor inteligente, tendremos que particularizar una definición tan general como la anterior. Diremos, pues, que el humor inteligente es “Un cómico placer transitorio ocasionado al comprender el final inesperado de un proceso”. Haremos hincapié más adelante en las palabras comicidad, inesperado y proceso cuando hablemos sobre la génesis.
Pero sigamos siendo sinceros, esta última definición abarcaría prácticamente a todos los tipos de humor y no sólo al humor inteligente. Aunque también podría ocurrir que el humor o es inteligente o no es humor. Pero profundizar en esta dirección nos llevaría demasiado tiempo y nos traería demasiadas complicaciones, no siendo este el lugar adecuado ni el momento oportuno para abordarlas. Como una definición “pura y dura” de lo que es el humor inteligente se resiste a aparecer en nuestro horizonte, estimo más oportuno enumerar una serie de características que debería poseer lo que yo entiendo por humor inteligente.
El humor inteligente deberá ser:
1.— Inteligible. Entendible, sin excesivas complicaciones.
2.— Universal. Inteligible para todos (algo casi imposible).
3.— Clarificador. Hacia dentro y hacia fuera de nosotros, es decir, nos hará conocer mejor la realidad exterior y conocernos mejor a nosotros mismos.
4.— Economizador. Utiliza los medios gráficos imprescindibles.
5.— Creador. Aporta algo nuevo, en el contenido o en la forma.
6.— Revolucionario. En el sentido que le da la RAE; actúa en nosotros “revolviéndonos”, provocando una conmoción y alteración de los humores (líquidos orgánicos del cuerpo). En nuestro caso, buen humor.
7.— Humanizador. Nos hace mejores personas.
8.— Sugerente. Es abierto, se transciende, va más allá de sí mismo.
Cada uno de estos atributos tiene su opuesto: 1) Confuso, 2) Particular, 3) Oscurantista, 4) Derrochador, 5) Repetitivo, 6) Conformista, 7) Deshumanizador, 8) Descriptivo.
Entre ambas orillas se mueve el humor inteligente, cuanto más cerca se encuentre de los atributos positivos y mayor cantidad de ellos posea más inteligente será. Un humor impregnado excesivamente de los atributos negativos, no es que lo crea poco inteligente sino que ni tan siquiera lo considero humor.
Llegados a este punto, ¿Seremos capaces de encontrar algunos ejemplos humorísticos que posean algunos de estos atributos, tanto positivos como negativos? ¿Creéis que las tiras expuestas, teniendo en cuenta las propiedades mencionadas, se pueden considerar como humor inteligente?

Ejemplos de chistes con escasa dosis de inteligencia son todos aquellos que recurren a los típicos tópicos como detonante de su comicidad: machismo, racismo, paletos y cazurros, sexo explícito... Ejemplos de humorístas gráficos cuyos trabajos respiran inteligencia: los franceses Sempé y Serre; los argentinos Quino y Mordillo; el chileno Fernando Krahn; el inglés Stan Eales; el español Máximo; muchos dibujantes de la antigua URSS...).

4. GÉNESIS.

Una vez abordado y, hasta cierto punto, esclarecido qué es eso del humor inteligente, cabe preguntarse dónde se encuentra el origen de su comicidad. Tal vez pueda ayudarnos en nuestras pesquisas lo que un tal Élie Auborin escribió ya en 1948 en su obra Técnica y psicología del cómico: “Lo cómico es un juego que consiste en reunir los objetos, las ideas y las impresiones por más irreconciliables que puedan ser. Esa unión se efectúa por medio de una presentación, mecanismo o razonamiento ingeniosos. Uno de esos mecanismos sería, por ejemplo, el juego de palabras en el que una de ellas puede tener dos significaciones diferentes. Lo cómico se produce porque el razonamiento es a la vez lógico y absurdo; la observación hecha por el autor parece ilógica a la razón. Sin embargo, el pensamiento del oyente, o lector, ha sido llevado por un camino familiar. La presencia de dos elementos unidos bajo una misma apariencia o el doble aspecto de un solo elemento —palabra, imagen, gesto...—, se presta a una doble interpretación, a un doble razonamiento o juicio, y producen en nuestro espíritu una doble impresión: de lógica y de absurdo. Esos dos aspectos de la materia cómica y las dos impresiones que de ella recibimos deben ser irreconciliables, y cuanto más dispares sean entre sí, mayor será la comicidad de la situación. La sorpresa es el resultado de aceptar simultáneamente los dos aspectos irreconciliables de la situación”. Una definición muy completa, pero un tanto complicada; intentaré darle un cariz más plástico.
Lo “gracioso” acontece cuando el chiste es capaz de ponernos en movimiento hacia una determinada dirección, ese movimiento imprime una inercia en nosotros que tiende a llevarnos hacia un punto concreto (B), pero en una determinada etapa del proceso, generalmente cerca del final, acontece un cambio brusco en la dirección en que se desarrollaba el chiste, llevándonos a un punto (A) alejado del (B). Gráficamente tendríamos lo siguiente:
1. Inicio del proceso, se imprime el “movimiento” en la racionalidad del espectador. 2. Punto de inflexión, donde la trayectoria que toma el chiste se separa de la trayectoria esperada por el espectador. 3. Puntos de llegada del espectador, el que esperaba B y al que le ha llevado el chiste A, irreconciliables pero reconocibles.

Cuanto mayor sea el ángulo a mayor será la “sacudida” intelectual que produzca en nosotros el cambio de dirección, y por tanto mayor será también la comicidad. (En cierto modo se parece a esa atracción ferial llamada El Látigo, que aumenta la velocidad cuando cambia de dirección en las curvas arrastrándote bruscamente). El espectador necesita tener una cierta alfabetidad humorística para iniciar el “viaje” propuesto por el chiste, ser “sacudido” en el punto de inflexión, y ser capaz de reconocer el punto A. En lo que llamamos humor inteligente este punto de llegada A suele ser más “sofisticado” que para otro tipo de humor más “simple”, por lo que las claves para entenderlo tal vez exijan al espectador un cierto esfuerzo intelectual mayor que para el resto de los “humores”. (Ojo, no hay que confundir inteligencia o esfuerzo intelectual con nivel de estudios o formación académica).
Este proceso descrito causante de la comicidad en el espectador, en cierto modo es muy parecido en el creador a la hora de elaborar el chiste. Él debe no sólo conocer el punto A y expresarlo gráficamente sin confusión, sino también debe intuir el punto B al cual se dirigirá la inercia de la mayoría de los espectadores, y por supuesto optimizar —cómicamente hablando— el momento donde de debe colocar el punto de inflexión. Dicho esto así parece que la génesis del chiste fuese una cosa mecanizada y bien estructurada, y sí que se necesita una cierta disciplina para elaborar y desarrollar el chiste gráfico, pero la idea generatriz suele aparecer “de golpe” en la mayoría de los casos; ahora bien, también es cierto que la mente hay que entrenarla para “capturar” la mayor cantidad de estas ideas nodriza.
Me gustaría que pongamos en práctica la teoría desarrollada más arriba. Para ello vamos a utilizar una de las tiras cómicas que hay en la exposición y que la encontramos en la página 105 —ida— del libro. (La que muestra al personaje estrellándose contra el espejo-viñeta). Intentemos descubrir en ella las diferentes etapas (arranque, inercia, punto de inflexión, punto de llegada...) del proceso humorístico.

5. ALGUNAS CONCLUSIONES.

De todo lo dicho hasta ahora podemos llegar a algunas conclusiones:
a) No existe el humor inteligente es estado puro 100%; por tanto, a lo que se debe aspirar con nuestras viñetas es a impregnarlas con los ocho atributos expuestos anteriormente.
b) El humor inteligente no puede encasillarse en un tipo particular de humor, como puede ser el humor político, humor negro o humor erótico; se trata más bien de un estilo de hacer humor que, como un eje transversal, abarca todos los campos, desde el absurdo hasta el social, pasando por el filosófico.
c) El humor inteligente va dirigido a un público particularmente preparado visual e intelectualmente, con una sensibilidad y experiencia vital determinada que le da capacidad para realizar todo el proceso propuesto desde las viñetas. Debe, pues, existir una complicidad entre autor y espectador.

Muchas gracias por escuchar y participar.
© Fernando Bernabé López —Nano—