lunes, 28 de febrero de 2011

MÁS LENTO PARA MEJORAR

Se empieza por disminuir la velocidad del coche, se continúa con la del consumismo, se ralentiza la destrucción del planeta, tenemos más tiempo libre, y vivimos mejor.
Ecologistas en Acción aplauden, como yo, esta norma.
25 de febrero de 2011
A FAVOR DE LA LIMITACIÓN DE VELOCIDAD
Ecologistas en Acción lleva años pidiendo una limitación de la velocidad más estricta en autopistas, carreteras y ciudades. No sólo por el ahorro de petróleo que suponen, sino porque así disminuirían las emisiones de gases de efecto invernadero, se reducirían las emisiones de contaminantes que tanto afectan a nuestra salud, bajaría el ruido, se moderaría la siniestralidad, etc. Por ello, apoya la medida anunciada hoy por el Ministerio de Interior de marcar una velocidad máxima de 110 km/h, y le anima a hacerla permanente, así como la propuesta anterior de reducir a 30 km/h la velocidad en zonas residenciales.
Ecologistas en Acción considera que reducir los límites de velocidad de circulación en autovías, carreteras y ciudades es una medida positiva desde muchos puntos de vista. De hecho, la organización ecologista lleva años reclamando que los límites de velocidad se reduzcan a 100 km/h en autopistas y autovías; 80-90 en carretera; que efectivamente se cumpla el límite de 50 km/h en grandes avenidas urbanas; y 30 km/h en zonas residenciales.

Efectivamente, reduciendo la velocidad se ahorraría petróleo. El transporte es una de las actividades más derrochadoras de energía y de mayor impacto ambiental. Consume el 40% de la energía, de la que un 85% corresponde a la carretera. Por ello, frenar el despilfarro energético en el sector pasa, entre otras medidas, por reducir las velocidades a las que se circula, ya que la máxima eficiencia energética de los automóviles se encuentra en torno a los 90 km/h.

Pero, al tiempo que se reduce el consumo de petróleo, disminuyen también las emisiones de gases causantes del cambio climático, lo que nos permitiría reducir nuestra excesiva contribución a este gran problema global. Por otro lado, junto al dióxido de carbono, de los tubos de escape salen gases y partículas que perjudican a nuestra salud, y que se reducirían también con estas disminuciones de velocidad como se ha comprobado con numerosas experiencias.

Además, se reducirían también los niveles de ruido en nuestras zonas metropolitanas. Y, por último, y no menos importante, disminuiría tanto la siniestralidad como la gravedad de los accidentes, que son proporcionales en número y magnitud a la velocidad de circulación.

Por este motivo, Ecologistas en Acción se felicita de las medidas que ha anunciado el Ministerio de Interior, y anima a este departamento a hacerlas permanentes e, incluso, a ser más ambicioso en las limitaciones.