jueves, 27 de marzo de 2008

CIVILIZACIÓN DE LA AUSTERIDAD, CIVILIZACIÓN DE LA IGUALDAD

En un mundo limitado, como lo es nuestro planeta, no se puede crecer (de la manera que entendemos el crecimiento) ilimitadamente. Hay una "tarta" con unas dimensiones concretas, si unos cogen más de lo que les pertenece, otros recibirán menos; y si, además, estropeamos la tarta, aún habrá menos para repartir entre todos. ¡Y para de contar...!, como diría mi amigo Segundino.
Estamos en la sociedad del 80/20: 80% de la población gestiona el 20% de la riqueza y, por tanto, el 20% restante disfruta del 80% de los bienes materiales. Los Ojetivos de Desarrollo del Milenio, una "justicia de mínimos", intenta reducir esta desigualdad-injusticia; pero, no nos engañemos, si queremos que ese 80% de habitantes empobrecidos salgan de su miseria, nosotros que pertenecemos al privilegiado 20% de la población enriquecida, tendremos que bajar nuestro "tren de vida" (a veces, también de muerte). La llamada "Civilización de la austeridad" –también llamada del "decrecimiento"– se impone, si no estaremos abocados a la "civilización del conflicto y de la necesidad".